Después de aquella plática Mrs. Rose cumplió lo dicho y me metió a cada clase que hubiese en aquel pueblo, me pasaba los días tan ocupada que no tenia tiempo ni de pensar en otra cosa que no fuera natación, piano, primeros auxilios, artes marciales y gastronomía; el tiempo se nos venia encima y con ello la necesidad de saber a que me iba a dedicar en la vida, ya estaba pronto a las inscripciones y las universidades ya habían enviado las solicitudes respecto al nivel y situación económica de cada familia, por mi parte recibí las de todas las universidades incluyendo Harvard y Oxford, los Geller eran una pareja adinerada cuyos ingresos salían de las minas heredadas y le fabrica de porcelana que Mrs. Rose poseía, llevándome a ser una de las jovencitas con mayor riqueza en el pueblo, aun así manteníamos un perfil bajo y cuidábamos mucho de lo que hacíamos, gracias a esto yo tenia mas opciones, pero mas dudas, no sabia bien lo que realmente quería y la dificultad de verme ejerciendo alguna de las profesiones no ayudaba en nada.
-Tomate tu tiempo para elegir, la profesión es una decisión importante.- Susy me dijo la tarde que me senté a la mesa a llenar las solicitudes, -Quizás sea mejor que llenes todas eligiendo una carrera diferente, esto podría ayudarte.- Comento Mrs. Rose que se encontraba sentada conmigo ayudándome a llenar cada solicitud.-No, eso no le ayudaría en nada, mejor estar segura.-Susy se debatía.-Necesita ver sus opciones, que pruebe una de cada una, sino le gusta podrá renunciar a eso y entrar a otra el año que viene.- Mrs. Rose me tomo la mano en señal de comprensión, le sonreí a duras penas y continúe con ese conflicto interno.- Quizás…- Susy empezaba hablar cuando Mr. Geller la interrumpió.- Quizás sea mejor que la joven decida por ella misma, sin tomar en cuenta sus opiniones.- Las miro a ambas con esos ojos sentenciadores, mirada fría y dura como el acero mismo, dejándolas serias y distantes.
Mr. Geller pocas veces comentaba los temas que comúnmente hablábamos Mrs. Rose, Susy y yo, pero esta vez se vio obligado a intervenir, para fortuna mía. Las dos mujeres se quedaron calladas y decidieron salir del comedor, dejándome con las solicitudes y Mr. Geller, pocas veces había hablado algunas palabras con el y ahora quizás seria buen momento para volver a hacer, mas no tenia idea de cómo empezar.
-Será mejor que lo piense bien jovencita, es una decisión que la marcara de por vida y no va a ser como Mrs. Rose le asegura, lo que menos permito en esta casa es la indecisión y la duda, así que una vez tomada su decisión la llevara acabo hasta el final, sin dar marcha atrás, es un compromiso con usted misma, debe darle su total prioridad y no dejar que personas chismosas como mi esposa y Susana se entrometan.- Mr. Geller es mas sabio de lo que pensaba, su finta era el espejo de su ser, su esencia estaba marcada por la de un líder cuyo objetivo es triunfar lo que hace. Hasta hacia poco me había enterado que Mr. Geller perteneció a la Marina como uno de los Capitanes mas destacados, su fama era digna de tal hombre cuyo porte remarcaba la total disciplina y coraje de un hombre, aun con todo eso tenia la bondad para sonreírle a su esposa cada mañana y tolerar ese carácter que a pesar de ser dulce mantenía su lado mandatario. Una pareja que en todo sentido se complementaba, mejores personas no pudieron adoptarme.
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