martes, 19 de julio de 2011

Mr. Geller

Después de aquella plática Mrs. Rose cumplió lo dicho y me metió a cada clase que hubiese en aquel pueblo, me pasaba los días tan ocupada que no tenia tiempo ni de pensar en otra cosa que no fuera natación, piano, primeros auxilios, artes marciales y gastronomía; el tiempo se nos venia encima y con ello la necesidad de saber a que me iba a dedicar en la vida, ya estaba pronto a las inscripciones y las universidades ya habían enviado las solicitudes respecto al nivel y situación económica de cada familia, por mi parte recibí las de todas las universidades incluyendo Harvard y Oxford, los Geller eran una pareja adinerada cuyos ingresos salían de las minas heredadas y le fabrica de porcelana que Mrs. Rose poseía, llevándome a ser una de las jovencitas con mayor riqueza en el pueblo, aun así manteníamos un perfil bajo y cuidábamos mucho de lo que hacíamos, gracias a esto yo tenia mas opciones, pero mas dudas, no sabia bien lo que realmente quería y la dificultad de verme ejerciendo alguna de las profesiones no ayudaba en nada.
-Tomate tu tiempo para elegir, la profesión es una decisión importante.- Susy me dijo la tarde que me senté a la mesa a llenar las solicitudes, -Quizás sea mejor que llenes todas eligiendo una carrera diferente, esto podría ayudarte.- Comento Mrs. Rose que se encontraba sentada conmigo ayudándome a llenar cada solicitud.-No, eso no le ayudaría en nada, mejor estar segura.-Susy se debatía.-Necesita ver sus opciones, que pruebe una de cada una, sino le gusta podrá renunciar a eso y entrar a otra el año que viene.- Mrs. Rose me tomo la mano en señal de comprensión, le sonreí a duras penas y continúe con ese conflicto interno.- Quizás…- Susy empezaba hablar cuando Mr. Geller la interrumpió.- Quizás sea mejor que la joven decida por ella misma, sin tomar en cuenta sus opiniones.- Las miro a ambas con esos ojos sentenciadores, mirada fría y dura como el acero mismo, dejándolas serias y distantes.
Mr. Geller pocas veces comentaba los temas que comúnmente hablábamos Mrs. Rose, Susy y yo, pero esta vez se vio obligado a intervenir, para fortuna mía. Las dos mujeres se quedaron calladas y decidieron salir del comedor, dejándome con las solicitudes y Mr. Geller, pocas veces había hablado algunas palabras con el y ahora quizás seria buen momento para volver a hacer, mas no tenia idea de cómo empezar.
-Será mejor que lo piense bien jovencita, es una decisión que la marcara de por vida y no va a ser como Mrs. Rose le asegura, lo que menos permito en esta casa es la indecisión y la duda, así que una vez tomada su decisión la llevara acabo hasta el final, sin dar marcha atrás, es un compromiso con usted misma, debe darle su total prioridad y no dejar que personas chismosas como mi esposa y Susana se entrometan.- Mr. Geller es mas sabio de lo que pensaba, su finta era el espejo de su ser, su esencia estaba marcada por la de un líder cuyo objetivo es triunfar lo que hace. Hasta hacia poco me había enterado que Mr. Geller perteneció a la Marina como uno de los Capitanes mas destacados, su fama era digna de tal hombre cuyo porte remarcaba la total disciplina y coraje de un hombre, aun con todo eso tenia la bondad para sonreírle a su esposa cada mañana y tolerar ese carácter que a pesar de ser dulce mantenía su lado mandatario. Una pareja que en todo sentido se complementaba, mejores personas no pudieron adoptarme.

domingo, 3 de julio de 2011

Preocupación.

Mis sueños eran turbios, las imágenes de aquel incidente venían a mí como ráfagas haciéndome revolcar en la cama, pero por mas abrazadores que fueran no quería abrir los ojos, tenia mas miedo de mi realidad que de mi pasado. Al fin logre calmar mi mente y pensar en otra cosa, aburrida de eso abrí los ojos y decidí pararme de la cama, por mas que luchara por conciliar el sueño no podría.
Aun era de noche y la luz de la luna se reflejaba en el lago, quizás…. ,¿Debería?...., sin pensarlo mas me puse unos jeans y una blusa, tome el suéter, me ajuste los tenis y salí del cuarto, las luces del pasillo estaban encendidas, baje uno a uno los escalones, cuidando que no rechinaran tanto al contacto y ya estando abajo, abrí la puerta de la entrada y Salí hacia el jardín, lleno de flores y arbustos, el aire estaba agradable y no había nada en kilómetros mas que el pequeño pueblo donde acostumbraban hacer las compras, camine hasta el lago y me pare en la orilla, sentía curiosidad de meterme y sentir el frio abrazo del agua cristalina que ahí se veía, pero dudaba de mis dotes en la natación, hacia poco había llevado un curso en la escuela mas no recordaba del todo ese curso, así que lo mejor seria no tentar a la suerte por esta noche y esperarme unos días mas para intentarlo. Me quede ahí parada tratando de ver si en el lago habitaban peces o simplemente había algas y piedras, cuando el viento toco mi espalda y me estremecí cayendo al agua, llegue al fondo y moví mis brazos tratando de subir a la superficie, sentía que me quedaba sin aire, la desesperación me llenaba cada vez mas y no lograba salir, ¡eso no me podía pasar!, ¡¡no me iba rendir!!, ¡tenia que vivir!, se lo había prometido a mi madre y lo cumpliría, tenia que vivir mas años, ver a Andy casarse y tener hijos, terminar la preparatoria y seguir mis sueños, no iba a morir ahogada, no dejaría que Andy viviera otra tragedia, ¡no lo haría!. Le ordene a mis piernas que se movieran y moví mis brazos en coordinación con ellas, poco a poco fui subiendo hasta llegar a la superficie, tome una bocanada de aire y me acerque a la orilla, y me fui arrastrando hasta estar fuera del agua. Me quede ahí tendida, calmando mi mente y mi corazón que latía a todo lo que daba; pasaron los minutos, horas y sentía como el sol pintaba de color el pasto e iluminaba mi cara, deje que secara mi ropa con su calor y no me moví, esperaba que nadie saliera a esa hora y armara un alboroto con mi apariencia blanquecina y mi cabello mojado. Al fin me puse de pie y me quite las ramitas del suéter, di un pequeño paso y sentí como casi caía, pero me balance y seguí caminando, entre lo mas rápido que pude y subí las escaleras hacia mi cuarto, ya estando en el cuarto, me deshice de los tenis aventándolos al piso y me fui al baño para darme una ducha caliente y así no agarrar un resfriado. Saliendo me puse un vestido purpura y unos zapatos, deje que mi melena ondulada suelta para que se secara y baje nuevamente a la sala de estar donde encontré a Mrs. Rose entretenida tejiendo, tenia los ojos puestos en lo que sus manos hacían cuando me hablo .- ¿El día estaba agradable esta mañana?.- se percato de mí salida en la madrugada.- Si, ver el amanecer acostada en el pasto es muy hermoso, sobre todo en estos alrededores.- Decidí que ella indagara cuanto quisiera.- Ah si, supongo que el agua también tenia una temperatura agradable..- dejo la frase al aire mientras levantaba la mirada para observar mi aspecto.- Un poco fría, pero supe como manejarme en el agua.- Sabia que no era educado ponerte al tu por tu con un adulto pero que mas daba, ella era igual de tenaz que yo.-Cierto, supiste como salir a flote.- su mirada me evaluaba y al parecer sus conclusiones le habían satisfecho por que sonrió y volvió a mirar su tejido.- Así es…- no quería seguir con eso y mejor me senté en uno de los silloncitos de la sala, estuve ahí un rato, observándola tejer y después viendo los libros, hasta que me aburrí y me disponía a irme cuando…- Quizás aparte de tus clases de piano, debas tomar clases de natación y también por no dejar algunas de primeros auxilios.- me detuve a mitad de la sala y despacio me regrese a mi lugar.- Esta mañana casi la libras, no dejare que crezcas sin saber defenderte ante lo que se te presente, tu mejor que nadie sabes que no siempre contaras con alguien para que te ayude a salir del problema, por lo que prefiero prepararte para lo que pueda suceder en un futuro y no dejarte a tu suerte.- me sorprendió como tomo lo acontecido y no supe que decirle, su preocupación me parecía algo mas que preocuparse por mi, sino que me estaba ocultando algo y tendría que descubrirlo..