miércoles, 3 de agosto de 2011

"Sr. Presidente Municipal"

Los siguientes días fueron para mí como la búsqueda del tesoro perdido, buscaba saber en que me veía, que debía hacer, que realmente me atraía y todo eso lo encontré en la feria del pueblo, si, en la feria, suena extraño pero así fue. 
Todo comenzó cuando Mrs. Rose se entero por medio de Susy que la feria llegaba al pueblo y con ella vendrían algunas de las universidades que ofrecían a los jóvenes una muestra de sus carreras, entonces decidió que eso me ayudaría a tomar mi decisión; puesto así Mr. Geller nos llevo para complacer a su mujer y de paso comprar los vegetales que faltaban en el huerto, de camino a la feria, Susy me comentaba de su compañero en la Facultad de Ingeniería llamado Estefan, que como se escuchaba existía entre ellos una atracción y por lo visto Estefan le había propuesto ser su novia y Susy encantada acepto, pero no sabia como decirles a los Geller, ya que muchas veces les había escuchado decirle que una señorita de su clase tendría que comportarse lo mas respetuosa en esos asuntos y que a cualquier falta que tuviera la regresarían a su pueblo, cosa que ella no quería y me consultaba acerca de cómo decirles, yo por mi parte trataba de imaginar como le responderían los Geller, Mrs. Rose al principio entusiasmada pero luego tendría que ser estricta con ella, la seriedad de Mr. Geller, brrr, pobre Susy, la escena estaba en mi mente, pero jamás pensé lo que Susy me pediría.- ¿Me ayudarías con esto?.- ¿Cómo? ¿Acaso quería que yo interviniera por ella? ¡Estaba loca!, les temía mas que ella y el interceder por ella me quitaría puntos a mí, puntos que luego necesitaría yo.- Ammm Susy ¿no seria mejor que lo hicieras tu sola?, digo, así no lo tomaran como desacato de tu parte e insolencia de la mía y puede que hasta mejor te vaya.- parecía que eso la había convencido y con media sonrisa la conversación termino, un respiro que agradecí, entonces llegamos a la feria.

-Listo señoritas, hemos llegado.- Mr. Geller nos informo, bajamos de la camioneta y nos juntamos con Mrs. Rose que al parecer conocía de pies a cabeza ese lugar, la gente del pueblo al fin me conoció, conocieron a la misteriosa hija adoptada por los Geller, la gente nos veía pasar y hablaba, cosa que no les parecía extraño a los Geller y a Susy, en cambio yo no sabia mas que hacer por lo que les seguí la corriente, en cada puesto saludaban a los Geller y les guardaban tal respeto, esto me confundió hasta que escuche como uno de los cantineros le llamaba “Sr. Presidente Municipal” a Mr. Geller y esto sacio todas mis dudas, una razón mas para tomar una buena decisión, decisión que no solo será juzgada por mis padres adoptivos, sino por todo el pueblo.

Llegue a la sección de la muestra de  universidades y me dispuse a observar todas y cada una de las exposiciones, una a una me atraían pero luego las descartaba con la siguiente que veía, gastronomía, medicina, química, ingenierías, arquitectura, veterinaria, agricultura, mercadotecnia, todas con sus contra y pro. Al terminar, estaba a punto de irme a los demás puestos cuando vi que la naval tenia en exposición lo que esta ofrecía me atrajo la curiosidad, acompañada de Susy me encamine hasta ahí e inmediatamente un marino nos dio la explicación general, vimos un video, tomamos unos folletos y estaba por irme cuando Susana se quedo platicando y a falta de mas compañía me quede también, sentada en la cuneta observando el folleto.-¿Eres nueva por aquí?- una voz masculina me pregunto, levante la mirada y él estaba ahí, alto, delgado, cabello rubio, ojos claros color miel y esa piel a perlada originaria de aquí, me sonreía amigablemente, al ver que no tenia intención de pararme, se sentó junto a mí .- Me llamo Thomas, aunque me suelen llamar Tom.- me saludo de mano.- me llamo Mariana pero me dicen Marie, y si, llegue aquí hace apenas un mes.- me sonreía, llevaba el cabello largo y vestía una camiseta gris y unos jeans.- ¿Piensas entrar a la naval?.- justo lo que pensaba, ¿pensaba entrar a la naval?, sentía que lo deseaba, pero ¿realmente lo haría?- Si, eso quiero.- ni una nota de indecisión en mi voz, ya estaba dicho y eso haría.

martes, 19 de julio de 2011

Mr. Geller

Después de aquella plática Mrs. Rose cumplió lo dicho y me metió a cada clase que hubiese en aquel pueblo, me pasaba los días tan ocupada que no tenia tiempo ni de pensar en otra cosa que no fuera natación, piano, primeros auxilios, artes marciales y gastronomía; el tiempo se nos venia encima y con ello la necesidad de saber a que me iba a dedicar en la vida, ya estaba pronto a las inscripciones y las universidades ya habían enviado las solicitudes respecto al nivel y situación económica de cada familia, por mi parte recibí las de todas las universidades incluyendo Harvard y Oxford, los Geller eran una pareja adinerada cuyos ingresos salían de las minas heredadas y le fabrica de porcelana que Mrs. Rose poseía, llevándome a ser una de las jovencitas con mayor riqueza en el pueblo, aun así manteníamos un perfil bajo y cuidábamos mucho de lo que hacíamos, gracias a esto yo tenia mas opciones, pero mas dudas, no sabia bien lo que realmente quería y la dificultad de verme ejerciendo alguna de las profesiones no ayudaba en nada.
-Tomate tu tiempo para elegir, la profesión es una decisión importante.- Susy me dijo la tarde que me senté a la mesa a llenar las solicitudes, -Quizás sea mejor que llenes todas eligiendo una carrera diferente, esto podría ayudarte.- Comento Mrs. Rose que se encontraba sentada conmigo ayudándome a llenar cada solicitud.-No, eso no le ayudaría en nada, mejor estar segura.-Susy se debatía.-Necesita ver sus opciones, que pruebe una de cada una, sino le gusta podrá renunciar a eso y entrar a otra el año que viene.- Mrs. Rose me tomo la mano en señal de comprensión, le sonreí a duras penas y continúe con ese conflicto interno.- Quizás…- Susy empezaba hablar cuando Mr. Geller la interrumpió.- Quizás sea mejor que la joven decida por ella misma, sin tomar en cuenta sus opiniones.- Las miro a ambas con esos ojos sentenciadores, mirada fría y dura como el acero mismo, dejándolas serias y distantes.
Mr. Geller pocas veces comentaba los temas que comúnmente hablábamos Mrs. Rose, Susy y yo, pero esta vez se vio obligado a intervenir, para fortuna mía. Las dos mujeres se quedaron calladas y decidieron salir del comedor, dejándome con las solicitudes y Mr. Geller, pocas veces había hablado algunas palabras con el y ahora quizás seria buen momento para volver a hacer, mas no tenia idea de cómo empezar.
-Será mejor que lo piense bien jovencita, es una decisión que la marcara de por vida y no va a ser como Mrs. Rose le asegura, lo que menos permito en esta casa es la indecisión y la duda, así que una vez tomada su decisión la llevara acabo hasta el final, sin dar marcha atrás, es un compromiso con usted misma, debe darle su total prioridad y no dejar que personas chismosas como mi esposa y Susana se entrometan.- Mr. Geller es mas sabio de lo que pensaba, su finta era el espejo de su ser, su esencia estaba marcada por la de un líder cuyo objetivo es triunfar lo que hace. Hasta hacia poco me había enterado que Mr. Geller perteneció a la Marina como uno de los Capitanes mas destacados, su fama era digna de tal hombre cuyo porte remarcaba la total disciplina y coraje de un hombre, aun con todo eso tenia la bondad para sonreírle a su esposa cada mañana y tolerar ese carácter que a pesar de ser dulce mantenía su lado mandatario. Una pareja que en todo sentido se complementaba, mejores personas no pudieron adoptarme.

domingo, 3 de julio de 2011

Preocupación.

Mis sueños eran turbios, las imágenes de aquel incidente venían a mí como ráfagas haciéndome revolcar en la cama, pero por mas abrazadores que fueran no quería abrir los ojos, tenia mas miedo de mi realidad que de mi pasado. Al fin logre calmar mi mente y pensar en otra cosa, aburrida de eso abrí los ojos y decidí pararme de la cama, por mas que luchara por conciliar el sueño no podría.
Aun era de noche y la luz de la luna se reflejaba en el lago, quizás…. ,¿Debería?...., sin pensarlo mas me puse unos jeans y una blusa, tome el suéter, me ajuste los tenis y salí del cuarto, las luces del pasillo estaban encendidas, baje uno a uno los escalones, cuidando que no rechinaran tanto al contacto y ya estando abajo, abrí la puerta de la entrada y Salí hacia el jardín, lleno de flores y arbustos, el aire estaba agradable y no había nada en kilómetros mas que el pequeño pueblo donde acostumbraban hacer las compras, camine hasta el lago y me pare en la orilla, sentía curiosidad de meterme y sentir el frio abrazo del agua cristalina que ahí se veía, pero dudaba de mis dotes en la natación, hacia poco había llevado un curso en la escuela mas no recordaba del todo ese curso, así que lo mejor seria no tentar a la suerte por esta noche y esperarme unos días mas para intentarlo. Me quede ahí parada tratando de ver si en el lago habitaban peces o simplemente había algas y piedras, cuando el viento toco mi espalda y me estremecí cayendo al agua, llegue al fondo y moví mis brazos tratando de subir a la superficie, sentía que me quedaba sin aire, la desesperación me llenaba cada vez mas y no lograba salir, ¡eso no me podía pasar!, ¡¡no me iba rendir!!, ¡tenia que vivir!, se lo había prometido a mi madre y lo cumpliría, tenia que vivir mas años, ver a Andy casarse y tener hijos, terminar la preparatoria y seguir mis sueños, no iba a morir ahogada, no dejaría que Andy viviera otra tragedia, ¡no lo haría!. Le ordene a mis piernas que se movieran y moví mis brazos en coordinación con ellas, poco a poco fui subiendo hasta llegar a la superficie, tome una bocanada de aire y me acerque a la orilla, y me fui arrastrando hasta estar fuera del agua. Me quede ahí tendida, calmando mi mente y mi corazón que latía a todo lo que daba; pasaron los minutos, horas y sentía como el sol pintaba de color el pasto e iluminaba mi cara, deje que secara mi ropa con su calor y no me moví, esperaba que nadie saliera a esa hora y armara un alboroto con mi apariencia blanquecina y mi cabello mojado. Al fin me puse de pie y me quite las ramitas del suéter, di un pequeño paso y sentí como casi caía, pero me balance y seguí caminando, entre lo mas rápido que pude y subí las escaleras hacia mi cuarto, ya estando en el cuarto, me deshice de los tenis aventándolos al piso y me fui al baño para darme una ducha caliente y así no agarrar un resfriado. Saliendo me puse un vestido purpura y unos zapatos, deje que mi melena ondulada suelta para que se secara y baje nuevamente a la sala de estar donde encontré a Mrs. Rose entretenida tejiendo, tenia los ojos puestos en lo que sus manos hacían cuando me hablo .- ¿El día estaba agradable esta mañana?.- se percato de mí salida en la madrugada.- Si, ver el amanecer acostada en el pasto es muy hermoso, sobre todo en estos alrededores.- Decidí que ella indagara cuanto quisiera.- Ah si, supongo que el agua también tenia una temperatura agradable..- dejo la frase al aire mientras levantaba la mirada para observar mi aspecto.- Un poco fría, pero supe como manejarme en el agua.- Sabia que no era educado ponerte al tu por tu con un adulto pero que mas daba, ella era igual de tenaz que yo.-Cierto, supiste como salir a flote.- su mirada me evaluaba y al parecer sus conclusiones le habían satisfecho por que sonrió y volvió a mirar su tejido.- Así es…- no quería seguir con eso y mejor me senté en uno de los silloncitos de la sala, estuve ahí un rato, observándola tejer y después viendo los libros, hasta que me aburrí y me disponía a irme cuando…- Quizás aparte de tus clases de piano, debas tomar clases de natación y también por no dejar algunas de primeros auxilios.- me detuve a mitad de la sala y despacio me regrese a mi lugar.- Esta mañana casi la libras, no dejare que crezcas sin saber defenderte ante lo que se te presente, tu mejor que nadie sabes que no siempre contaras con alguien para que te ayude a salir del problema, por lo que prefiero prepararte para lo que pueda suceder en un futuro y no dejarte a tu suerte.- me sorprendió como tomo lo acontecido y no supe que decirle, su preocupación me parecía algo mas que preocuparse por mi, sino que me estaba ocultando algo y tendría que descubrirlo..

lunes, 27 de junio de 2011

Letter...

Querida Andy:
Hasta ahora no se que esperar de este lugar el color de sus verdes jardines y las hojas de los árboles me parecen sacados de un cuento, jamás había visto tanto color en un mismo cuadro, desearía que tu también pudieras apreciar lo que veo, la casa es grande y blanca, con muchos y enormes cuartos, la señora Rose me ha dado a elegir la recamara que quisiera y como ya me conoces he elegido la que mejor vista tiene hacia el lago en el extremo izquierdo, que por cierto hay un hermoso lago junto a la casa, no se por que tome una habitación tan grande, pero es acogedora, esta dividida en dos plantas, arriba se encuentra la biblioteca y el estudio y abajo esta mi cama y mi neceser, poco a poco la iré llenando de mis recuerdos y bellos cuadros que alguna vez compramos tu y yo; a petición de la Señora Rose y de su esposo el Señor Geller he de tomar clases de piano para obtener mayo conocimiento del que tenia antes cuando vivía en Valle Verde.

La noche viene poco a poco y el crepúsculo se asoma por mi ventana, como ansió que vengas, oh Andy! las cosas se ven tan distintas de cómo eran hace unos años, pero ahora no estas junto a mi y eso me hace desdichada, ojala te encuentres muy bien en tu nuevo hogar.

Es tiempo de que me vaya a cenar, Mrs. Rose cocino esta vez por ser una ocasión especial, claro, si puedes llamar “ocasión especial” al haber adoptado una chica que es totalmente ajena a tu familia y costumbres, me he de ir que la cena esta servida. Espero pronto vengas a visitarme.

Siempre tuya.

Marie.



Doble la hoja y la metí en su sobre, deje la carta de lado y me puse en camino hacia la cocina que se encuentra en la primer planta, caminaba por esos angostos pasillos con mis manos en mis bolsillos, observando las pinturas y retratos de los Geller, ¿debería llamarlos “papás”?, espero acostumbrarme a esta nueva vida.
 Baje las escaleras y ahí se encontraba la señorita Susy una joven de apenas veintitantos que vivía con los Geller por mientras que terminaba la universidad, estaba acomodando su abrigo en la mesita de la entrada, al verme sonrió y me extendió su mano. –Hola, tu debes ser Marie.- le sonreí amigablemente y tome su mano para saludarla.-Mucho gusto, tu debes ser Susy.- no se sorprendió, ambas habíamos sido informadas de nuestra presencia en la casa.- Un gusto conocerte.- soltó mi mano y agarro la bolsa que llevaba, de ahí saco una pequeña cajita dorada que después me entrego.- Un pequeño regalo de bienvenida, espero te guste.- sus ojos se veían expectantes hacia mi reacción, le sonreí y tome con cuidado la cajita, me disponía a abrirla cuando su mano me paro en seco.- No, ábrela en tu cuarto y después me dices que te pareció.- me señaló, volví a pegar la cinta en su lugar y guarde la cajita en mi bolsillo.
-¡Marie!, ¡la cena esta lista!- Mrs. Rose venia de la cocina y se dirigía hacia nosotros.-Oh! hola Susy, la cena esta lista para que nos acompañes en la mesa.-se sorprendió de hallarnos juntas.- Cariño ayudarías a Mr. Geller a poner los platos.- me observo con cuidado.-Claro.- asentí ante la petición y luego voltee con Susy.- Un placer conocerte.- ella asintió y yo me fui caminando hacia la cocina, ya no preste atención en lo que decían ellas, entre a la cocina y encontré a Mr.Geller tratando de sacar la vajilla que tenían muy bien acomodada sobre la repisa, al percatarse de mi presencia se envaro.- Marie ¿podrías ayudarme con esto?.- me sonrió con poca gana.-Si, déjeme hacerlo a mi.- me subí sobre un banco que se encontraba ahí y le fui pasando uno a uno los platos, después las tazas y así hasta terminar con los cubiertos, él los acomodo en la mesa y entonces llegó Mrs. Rose acompañada de Susy, ambas venían sonrientes.
 Nos sentamos en la mesa y Mrs. Rose sirvió la cena, nos dispusimos a comer. Se suponía que nadie habla en la mesa por lo que no tuve que molestarme en fingir una sonrisa y que me tratasen de unir a una conversación.



Al terminar, ayude a Mrs. Rose a llevar los platos al fregadero y a lavaros, aun cuando se negó a que lo hiciera, pero ¿Qué mas podía hacer?, ellos me habían dado un hogar y estaban dispuestos a criarme, es mi deber ayudarles en lo que se pudiera. Después de lavar los platos me fui a mi recamara, observe el cielo obscuro lleno de estrellas por la ventana y la melancolía me abordo, los recuerdos de la tragedia venían a mi, fluían como torrente de agua, me quite la ropa y me puse la pijama, me acomode en la cama y cubrí con las cobijas, esta noche seria larga, muy larga, igual que la noche antes de que mi vida cambiara, cerré mis ojos y deje que los recuerdos inundaran mi mente, haciéndome revivir lo pasado y añorar un nuevo presente.



Hola soy SaGa, les dejo la historia y pronto publicare, Saludos!